Periódico de jóvenes y trabajadores, antimperialista y anticapitalista

El Espejo Nro 194

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martes, 17 de noviembre de 2009

La anexión de Colombia a Estados Unidos


Por Fidel Castro

Cualquier persona medianamente informada comprende de inmediato que el edulcorado “Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos”, firmado el 30 de octubre y publicado en la tarde del 2 de noviembre, equivale a la anexión de Colombia a Estados Unidos. El acuerdo pone en aprietos a teóricos y políticos. No es honesto guardar silencio ahora y hablar después sobre soberanía, democracia, derechos humanos, libertad de opinión y otras delicias, cuando un país es devorado por el imperio con la misma facilidad con que un lagarto captura una mosca. Se trata del pueblo colombiano, abnegado, trabajador y luchador. Busqué en el largo mamotreto una justificación digerible, y no vi razón alguna. En 48 páginas de 21 líneas, cinco se dedican a filosofar sobre los antecedentes de la vergonzosa absorción que convierte a Colombia en territorio de ultramar. Todas se basan en los acuerdos suscritos con Estados Unidos después del asesinato del prestigioso líder progresista Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, y la creación de la Organización de Estados Americanos, el 30 de abril de 1948, discutida por los Cancilleres del hemisferio, reunidos en Bogotá bajo la batuta de Estados Unidos los días trágicos en que la oligarquía colombiana tronchó la vida de aquel dirigente y desató la lucha armada en ese país.

El Acuerdo de Asistencia Militar entre la República de Colombia y los Estados Unidos, en abril de 1952; el relacionado con “una Misión del Ejército, una Misión Naval y una Misión Aérea de las Fuerzas Militares de los Estados Unidos”, suscrito el 7 de octubre de 1974; la Convención de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, de 1988; la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, de 2000; la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad, de 2001, y la Carta Democrática Interamericana; la de Política de Defensa y Seguridad Democrática, y otras que se invocan en el citado documento. Ninguna justifica convertir un país de 1 141 748 kilómetros cuadrados, ubicado en el corazón de Suramérica, en base militar de Estados Unidos. Colombia posee 1,6 veces el territorio de Texas, segundo Estado de la Unión en extensión territorial, arrebatado a México, que después sirvió de base para conquistar a sangre y fuego más de la mitad de ese hermano país. Por otro lado, han transcurrido ya 59 años desde que soldados colombianos fueron enviados a la distante Asia para combatir junto a las tropas yankis contra chinos y coreanos en octubre de 1950. Lo que el imperio pretende ahora es enviarlos a luchar contra sus hermanos venezolanos, ecuatorianos y otros pueblos bolivarianos y del ALBA, para aplastar la Revolución Venezolana, como trataron de hacer con la Revolución Cubana en abril de 1961. Durante más de un año y medio, antes de la invasión, el gobierno yanki promovió, armó y utilizó las bandas contrarrevolucionarias del Escambray, como hoy utiliza a los paramilitares colombianos contra Venezuela. Cuando el ataque de Girón, los B-26 yankis tripulados por mercenarios operaron desde Nicaragua, sus aviones de combate eran transportados hacia la zona de operaciones en un portaaviones, y los invasores de origen cubano que desembarcaron en aquel punto venían escoltados por buques de guerra y la infantería de marina de Estados Unidos. Hoy sus medios de guerra y sus tropas estarán en Colombia, no sólo como una amenaza para Venezuela sino para todos los Estados de Centro y Suramérica. Es realmente cínico proclamar que el infame acuerdo es una necesidad de la lucha contra el tráfico de drogas y el terrorismo internacional. Cuba ha demostrado que no se necesitan tropas extranjeras para evitar el cultivo y el tráfico de drogas y mantener el orden interno, a pesar de que Estados Unidos, la potencia más poderosa de la tierra, promovió, financió y armó durante decenas de años las acciones terroristas contra la Revolución Cubana. La paz interna es prerrogativa elemental de cada Estado; la presencia de tropas yankis en cualquier país de América Latina con ese propósito es una descarada intervención extranjera en sus asuntos internos, que inevitablemente provocará el rechazo de su población. La lectura del documento demuestra que no sólo las bases aéreas colombianas se ponen en manos de los yankis, sino también los aeropuertos civiles y en definitiva cualquier instalación útil a sus fuerzas armadas. El espacio radioeléctrico queda también a disposición de ese país portador de otra cultura y otros intereses que nada tienen que ver con los de la población colombiana. Las Fuerzas Armadas norteamericanas disfrutarán de prerrogativas excepcionales. En cualquier parte de Colombia los ocupantes pueden cometer delitos contra las familias, los bienes y las leyes colombianas, sin tener que responder ante las autoridades del país; a no pocos lugares llevaron los escándalos y las enfermedades, como hicieron con la base militar de Palmerola, en Honduras. En Cuba, cuando visitaban la neocolonia, se sentaron a horcajadas sobre el cuello de la estatua de José Martí, en el Parque Central de la Capital. La limitación relacionada con el número total de soldados puede ser modificada por solicitud de Estados Unidos, sin restricción alguna. Los portaaviones y barcos de guerra que visiten las bases navales concedidas llevarán cuantos tripulantes requieran, y pueden ser miles en uno solo de sus grandes portaaviones. El Acuerdo se extenderá por períodos sucesivos de 10 años, y nadie puede modificarlo sino al final de cada período, advirtiéndolo un año antes. ¿Qué hará Estados Unidos si un gobierno como el de Johnson, Nixon, Reagan, Bush padre o Bush hijo y otros similares, recibe la solicitud de abandonar Colombia? Los yankis fueron capaces de derrocar decenas de gobiernos en nuestro hemisferio. ¿Cuánto duraría un gobierno en Colombia si anunciara tales propósitos? Los políticos de América Latina tienen ahora ante sí un delicado problema: el deber elemental de explicar sus puntos de vista sobre el documento de anexión. Comprendo que lo que ocurre en este instante decisivo de Honduras ocupe la atención de los medios de divulgación y los Ministros de Relaciones Exteriores de este hemisferio, pero el gravísimo y trascendente problema que tiene lugar en Colombia no puede pasar inadvertido por los gobiernos latinoamericanos. No albergo la menor duda sobre la reacción de los pueblos; sentirán el puñal que se clava en lo más profundo de sus sentimientos, en especial el de Colombia: ¡se opondrán, jamás se resignarán a tal infamia! El mundo enfrenta hoy graves y urgentes problemas. El cambio climático amenaza a toda la humanidad. Líderes de Europa casi imploran de rodillas algún acuerdo en Copenhague que evite la catástrofe. Presentan como realidad que en la Cumbre no se alcanzará el objetivo de un convenio que reduzca drásticamente la emisión de gases de efecto invernadero. Prometen proseguir la lucha por alcanzarlo antes de 2012; existe riesgo real de que no pueda lograrse antes de que sea demasiado tarde. Los países del Tercer Mundo reclaman con razón a los más desarrollados y ricos cientos de miles de millones de dólares anuales para costear los gastos de la batalla climática. ¿Tiene algún sentido que el gobierno de Estados Unidos invierta tiempo y dinero en construir bases militares en Colombia para imponer a nuestros pueblos su odiosa tiranía? Por ese camino, si un desastre amenaza al mundo, un desastre mayor y más rápido amenaza al imperio, y todo sería consecuencia del mismo sistema de explotación y saqueo del planeta. 6 Noviembre 2009

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jueves, 15 de octubre de 2009

Terrabusi revela y reinicia el hondo conflicto social argentino


Prepararse para afrontar una nueva etapa, plagada de contradicciones y zigzagueos, con la lucha de clases como trasfondo rector
150 policías y gendarmes dentro de la fábrica Terrabusi/Kraft. 4000 personas en Plaza Congreso alentando a 44 senadores a votar una ley de radiodifusión. Decisión de lucha de un lado. Confusión y manipulación del otro. ¡Honra a los obreros en lucha! ¡Vergüenza por el papel de las burocracias y de los políticos tarifados! No alcanza la memoria para recordar otro momento en que se emplazan fuerzas militares en una fábrica. Y lo está haciendo este gobierno. Comienza una nueva fase. Las clases dominantes se reacomodan mientras el gobierno actúa como sonámbulo: va al G-20 y se abraza con Obama, reprime en Terrabusi, se compromete con Unasur, trata de ponerle límite a la descarada intervención de la embajada yanqui, instala el aparato represivo en la fábrica para aterrorizar a los obreros, presiona a la patronal... y cede ante su prepotencia. De esta manera se hunde más y más en la ciénaga de la crisis política agravada con la derrota del 28 de junio. Hay que apoyar incondicionalmente la lucha de Terrabusi. Y saber que sin una recomposición general de fuerzas, sin una herramienta política de masas, la burocracia lanzará una contraofensiva, el imperialismo y sus socios buscarán su salida y el gobierno llevará al país a un desastre mayor que el de 2001.

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Carta abierta de los pueblos originarios patagónicos

Hermanas y hermanos, ciudadanos y ciudadanas:

Hoy a 517 años recordamos el último día de libertad de los pueblos originarios de América, lo que se conoció como conquista o encuentro de dos culturas, nosotros sabemos que fue el genocidio y el saqueo de los países de Europa que consistió en el robo y el acarreo de metales preciosos por mas de 300 años, la usurpación del territorio, la muerte de mas de 85.000.000 de hermanos originarios. Los mankes (cóndores) fueron testigos de estas atrocidades, hoy los mankes siguen volando la cordillera y las mesetas y nos alertan de un segundo saqueo; esta vez son las megas mineras extranjeras, aliadas con gobernantes ambiciosos y entreguistas que con el verso del progreso se quieren llevar al extranjero el oro, la plata y el uranio y dejarnos el veneno del cianuro en la tierra, el aire y el agua. Esto es la muerte. De qué sirven las promesas de trabajo, viviendas, hermosas rutas cuando la verdad es que si se lleva adelante este proyecto vamos a necesitar grandes cementerios. Nosotros, los pueblos originarios mapuches tewelches les pedimos a los legisladores que no acompañen las ideas dañinas del gobernador porque de hacerlo se convertirán en cómplices de la muerte del presente y de las futuras generaciones, por causa de enfermedades que traerá la contaminación. Los pueblos originarios vamos a resistir, nunca vamos a ser cómplices de la muerte de nuestros hermanos originarios, mestizos, blancos o negros. Hoy todos somos gente de la tierra y nos estamos integrando.

Jorge Pulki manke

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Editorial: ¿Argentina en el G-20 o en el Alba?

En los años 1970, cuando comenzaron a aflorar los síntomas de una recurrente crisis del sistema capitalista mundial, los países imperialistas crearon el Grupo de los 7 (G-7) para coordinar la contraofensiva global estratégica con la que atacaron la enfermedad mortal del sistema: la baja tendencial de la tasa de ganancia. Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Italia, Canadá y Gran Bretaña tuvieron éxito y por un período neutralizaron ese mal incurable. Luego, ya caída la Unión Soviética (entre otras causas, por efecto de aquella contraofensiva), sumaron a Rusia y se constituyó así el G-8. El año pasado, sin embargo, quedó a la vista que el remedio era peor que la enfermedad. El conjunto de medidas que garantizó una prórroga de la crisis, hizo más contundente su estallido. Entonces, mientras volcaban cantidades siderales de dinero para sostener el andamiaje, sumaron 12 países más y dieron vida a un organismo formalmente ya existente, para transformarlo en el principal instrumento imperial: el G-20. El objetivo de incorporar a países como, entre otros, China, India, Corea del Sur y Brasil (economías subordinadas y subdesarrolladas, pero de gran envergadura), era evitar que bajo el influjo del colapso mundial se desplazaran hacia subsistemas financieros alternativos, de hecho opuestos al que encabeza, controla y usufructúa Estados Unidos.

Argentina fue llamada por otra razón: si quedase fuera y entrara en área de gravitación de un subsistema latinoamericano ya existente, el Alba, desestabilizaría el conjunto regional, haría imposible la permanencia de Brasil en el G-20 y partiría al medio la estrategia estadounidense. Es una paradoja sobre la que cabe reflexionar: la tremenda debilidad de la Argentina actual... es su punto de fuerza. En otras palabras: el G-20 es una pieza clave en la respuesta imperialista a la crisis del sistema capitalista. Y Argentina forma parte de esa respuesta. ¿Hace falta explicar en qué puede consistir la solución capitalista a la crisis? ¿Hace falta decir que desde mediados de 2008 sólo en Estados Unidos 10 millones de trabajadores fueron a parar a la desocupación? No; no es necesario... pero redundemos: para que el capitalismo pueda sobrevivir otro período, es necesario descargar los efectos de la crisis sobre los hombros de los trabajadores y los pueblos oprimidos de todo el planeta. No hay retórica capaz de oscurecer lo obvio: si el gobierno argentino continúa participando en el G-20, contribuirá a aplicar la receta imperialista en todo el mundo y la aplicará en su propio país. Ése es el significado del abrazo Obama-Fernández. Ése es el significado de la represión en Terrabusi. Ése es el significado del retorno al FMI.

Otro camino

El Alba (Alianza Bolivariana para los pueblos de América), es el camino inverso. Ya lo han explicado estas páginas. Porque responde a la crisis descargándola sobre las causas que la provocan: el sistema capitalista y la dominación imperialista. No hay retórica capaz de oscurecer lo obvio: el gobierno argentino se ha negado a ingresar al Alba. Y muestra como victoria su participación en el G-20, aunque sea en condición de segundo grumete. Esto, inexorablemente, se traducirá en la política interna. Ahora bien: para aplicar la receta del G-20 (ver pág. 3), es ineludible reprimir la también inexorable respuesta de las masas: Terrabusi multiplicado en todas las áreas, en todo el país. Pero este gobierno no sirve (a la burguesía), para eso. Tampoco, por definición propia y a la vista de todos, sirve para ingresar al Alba y encaminar al país en sentido contrario al que hoy lleva. Que sea reemplazado (por elecciones o por otros medios) es sólo cuestión de tiempo. Y quien para que no caiga proponga sofrenar la lucha de los trabajadores, es simplemente un agente consciente o inconsciente del imperialismo. Por eso la llamada “oposición” se diluye: necesita que el trabajo sucio lo haga, hasta cuando pueda, este gobierno. Ése, muy simplemente, es el desafío que tiene la clase trabajadora, el movimiento estudiantil, los chacareros, el pueblo todo: hacer lo necesario para constituirse en clase dirigente, poner la revolución en el horizonte y asumir el gobierno de la nación.

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Catalejo: La incomprendida


La señora Carrió lanzó un nuevo partido. Admitió que a menudo es incomprendida. Y agregó: “Llamo al pueblo de la Nación para que me entienda”. No es tarea fácil. Tomando sólo los últimos años -y sin contar el período dictatorial- resulta arduo asimilar cómo pasó del “¡que se vayan todos!” (suscripto por ella en 2001 junto a otros que también prefieren hoy olvidarlo), a una alianza “con casi todos”, desde un aparatito armado a las apuradas con una cuerda de advenedizos y ultraconservadores sin tierra bajo los pies. Menos sencillo fue adivinar por qué renunció y cambió de partidos, alianzas y coaliciones, a razón de una vez por año. Para hacerle justicia, hay que repetir (este periódico lo sostuvo en su balance electoral) que fue la gran ganadora del 28 de junio. Sólo que el menjunje comenzó a desarmársele el 29. Y ahora está desparramado. Por eso viajó a Disneylandia y luego se recluyó en un spa. Por eso en el acto del nuevo lanzamiento imploró: “No le crean a nadie que diga que nosotros rompemos, lo que estamos haciendo es manejar el timón para que quienes quieran romper no puedan romper”. Traducido: la señora apuesta a que el desbarajuste circense de la llamada “oposición” (o sea, los siete personajes burgueses en busca de autor), choquen contra sus propias inepcias y deban refugiarse en su candidatura repitiendo, como la escasa compañía que tuvo en el lanzamiento del nuevo partido: “se siente, se siente, Lilita presidente”. Originalísimo. Realmente creativo. ¡Eso es un timonel! De verdad, se siente: con sus repetidas fugas de estructuras partidarias y responsabilidades, Carrió expresa como nadie el colapso de las dirigencias burguesas. Y un poco más aún. Porque más que ningún otro tuvo la guía y el hipergeneroso respaldo del Departamento de Estado, que hace años apostó por ella. Ni aún así ha logrado evitar estrellarse una y otra vez los dientes contra la pared y verse obligada a salir disparada buscando un nuevo camino. Hoy está desprestigiada y aislada, también en representación vanguardista de sus amigos de ayer y antes de ayer. Su nuevo partido no es para ganar elecciones. Es para apoyar operaciones de salvataje capitalista, por fuera de la norma institucional regular. Hay que hacerle caso a Carrió y entenderla: por mucho que acierte en la fácil tarea de denunciar inepcia, corrupción, desbande y degradación oficial, es la voz impotente, enajenada, de burgueses e imperialistas desesperados.

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Catalejo 2: Obama Nobel de las promesas 2009


El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, recibió el premio Nobel de la paz por sus grandes aportes, promesas de realizar acciones e intentos para que la paz reine en el mundo. La información que llegó a nuestra redacción indica que recibió el Nobel de la paz pero al parecer es errónea, ya que en verdad recibió el de las Promesas. Según nuestras fuentes, el premio está bien otorgado debido a que Obama prometió:
1. Librar al mundo de armas nucleares. Sin embargo hasta el momento siguen activas 2,200 ojivas nucleares estratégicas que posee su país. Además, prometió luchar por la paz en medio oriente, sin embargo Israel no quiere paz y arremete contra el pueblo Palestino, mientras Obama mira de lejos.
2. Cerrar Guantánamo, sin embargo la prisión y sus prisioneros siguen ahí al igual que continúa el eterno bloqueo a Cuba.
3. Defender la democracia en la región, pero no retira a su embajador en Honduras ni hace lo necesario para terminar con el golpista Micheletti y sus colaboradores.
4. Actuar contra el cambio climático. Sin embargo, en la reciente reunión de Tailandia, Estados Unidos, el país más contaminante del planeta, se negó a firmar ningún acuerdo para reducir los gases que provocan el calentamiento global.
5. Retirar los soldados yanquis en Irak… para mandarlos a Afganistán.
6. Una nueva relación con América Latina basada en el respeto, tomando como medida inicial la instalación de 7 bases militares en Colombia para controlar directamente a Venezuela y Ecuador, puntales del Alba.
Entonces… ¿qué hizo Obama para merecer el Nobel de la paz? Nada. Sin embargo a hecho innumerables promesas antes y durante su mandato. Por lo tanto, desmentimos la información oficial y confirmamos nuestras investigaciones: el comunista Obama premio Nobel de las promesas 2009.

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Duendes por la dignidad


Por Matías Tisocco

En una entrevista llena de música e historias de lucha, el músico y compositor Guillermo Pflüger, cuenta cómo se le ocurrió hacer un libro para chicos con las anécdotas y vivencias de los trabajadores de la cooperativa del hotel Bauen y la estrecha relación con su historia personal.
Estamos acostumbrados a que los libros para niños tengan mensajes y moralejas relativamente parecidas a lo largo de la historia. Sin embargo, hay personas que mediante un arduo trabajo de redacción, recolección de datos y excelentes ilustraciones logran conjugar un divertido libro de calidad para niños con un mensaje claro y didáctico sobre una temática pocas veces abarcada desde la literatura infantil: la recuperación de una empresa por parte de sus trabajadores, en este caso en particular, la historia del hotel Bauen y sus luchas. El pianista y compositor Guillermo Pflüler tuvo la idea de hacer el libro “Duendes por la dignidad” después de vivir junto con los trabajadores del hotel sus luchas desde los comienzos. Con el gran desafío de plasmar esas vivencias en un texto para niños con la historia de la toma del Bauen. “Uno de los días en que andaba buscando trabajo de pianista en bares y restaurantes vi que el hotel estaba tapiado y con custodia policial. Pensé que ahí podía haber un piano y entré. En ese momento me atendió Osuna, hoy amigo y compañero de trabajo, y me preguntó qué necesitaba, le dije que quería tocar el piano. Ahí me llevaron hacia uno que estaba bastante sucio y con una pata rota, me ayudaron a acomodarlo un poco y toqué unos temas y ellos cantaban. Es el piano que actualmente está en la entrada del hotel”, cuenta melancólicamente Pflüfer. Pero Guillermo se preguntó que hacían exactamente 17 personas en un hotel cerrado por sus dueños, a lo que ellos respondieron “estamos tomando el lugar”. Rompieron el candado e ingresaron por el Bauen Suite resistiendo los constantes intentos de desalojo por parte del dueño. “Me encariñé con los trabajadores, yo iba todos los días a tocar el piano. Al año me dicen que el juez les autoriza a abrir el primer salón, llamado Embajador, y también a hacer el primer baile. Para eso traje una consola y arreglamos dos parlantes viejos e hicimos el baile. Nos ayudó la gente de empresas recuperadas y de Cooperativa Chilavert. Recuerdo que recaudamos 50 pesos”. Pero ese fue sólo el comienzo de su historia. “Al año me dicen si me quiero quedar a trabajar con ellos; abandono mi vida de músico profesional y en el hotel me encargo del sonido, ayudo en el lavadero, a arreglar sillas y a realizar múltiples tareas”. Característica que se repite en muchos trabajadores del hotel, hacen todo lo que se puede, a pesar de tener sectores y tareas concretas, se encargan de tareas necesarias para el mantenimiento del lugar. Fue en la cotidianeidad que a Guillermo se le ocurre la idea del libro. “Todas estas experiencias quise plasmarlas en un libro y hace dos años recién pude editar las primeras 2000 copias. Sinteticé todo lo que pude tomar de este lugar, de las historias de los trabajadores”. Pero no trabajó solo. La redacción estuvo a cargo de la profesora y licenciada en artes plásticas Mirta Narosky y las caricaturas en manos de Fernando Gómez “Shúfer”, a quién le llevó dos meses de arduo trabajo porque “los cuadros están pintados detalle por detalle y a témpera, lo que fue costoso pero tiene un gran nivel. Cada uno pintado y caricaturizado”

Pero no fue fácil al principio para Guillermo. Según cuenta Osuna, un trabajador correntino de los primeros que tomaron el hotel, “nadie creía que iba a poder hacer el libro. Pero él nos preguntaba todos los días, iba a su casa y anotaba todo lo que le contábamos. Y así fue que logró su objetivo. Yo lo apoyo en sus proyectos. Además, con lo que ganó del libro recuperó su dinero y lo demás lo donó a la cooperativa. Con ese aporte compramos sillas y otras herramientas”. A pesar de que muchos no le dan la importancia que se debe a una emprendimiento cultural de esta magnitud, inclusive dentro del Bauen, este relato sintetiza el espíritu de solidaridad y respeto que reina entre los trabajadores. La síntesis de “Duendes por la dignidad” cuenta que a través de personaje de duendes, representantes simbólicos de aquellos idealistas, logramos así recuperar el hotel intentando conducir a nuestros pequeños futuros ciudadanos a la solidaridad y el espíritu de lucha con el sentido de que la unidad hace la fuerza”. Además de la importancia de plasmar las vivencias en un formato para niños y hacerlo de manera impecable y con una edición hermosa, el prólogo de Osvaldo Bayer avala estas afirmaciones. Aquí un extracto del prólogo escrito por el autor de la Patagonia Rebelde: “Duendes por la dignidad es un relato para niños del cual deben aprender los adultos. No soportar la injusticia, el egoísmo, la maldad. Unirse para lograr el bienestar para todos, el derecho a la dignidad. Duendes que triunfan sobre un rey todopoderoso que posee la fuerza de las armas. Los duendes lo van a enfrentar con la otra fuerza, la verdadera, la del derecho de ganar el sustento para sus familias, que es lo que se llama justicia social. Responder a la pregunta ¿Por qué los bienes de la tierra tienen que ser para unos pocos y el hambre y la desocupación para la mayoría? Los duendes del relato de la abuelita responden con los hechos: se organizan, trabajan y presentan las evidencias. Tal cual lo han demostrado los trabajadores argentinos en el hotel Bauen. Ante el abandono por parte de los dueños ocuparon el hotel y se pusieron a trabajar para ponerlo en marcha, y lo lograron. El cuento de la abuelita es nada más que verdad de nuestra realidad. Contra la misión de pocos, la fuerza de todos en encontrar el camino de la felicidad mediante el trabajo mancomunado y la mutua solidaridad. Así tiene que ser nuestra sociedad. Terminar con los niños con hambre en nuestras calles, con los trabajadores desocupados, con las familias viviendo en villas de enorme pobreza incluso sin agua. Un cuento fantástico en cuanto a sus resultados no en cuanto a su imaginación porque esto que hicieron los duendes lo podemos hacer todos los humanos, basta darse coraje y tomarse de las manos para marchar juntos hacia el futuro como amigos en la unión fraterna. Si todos nos comportamos como los duendes surgirán muchas abuelitas que relataran nuestra acción y nos servirá una rica chocolatada con bizcochos caseros”. Para Guillermo el trabajo aún no está terminado y va por más: “para el año que viene queremos sacar la segunda edición del libro con un disco compacto incluido, y ya empezamos a trabajar en la obra teatral. Mis mayores anhelos son hacer la síntesis con orquesta sinfónica y llevarlo al dibujo animado, pero esto es muy costoso”. El libro termina con el himno a las empresas recuperadas compuesto por Pflüler y que describe la esencia de esta obra y el espíritu de los trabajadores “Somos presente y futuro, a resistir y recuperar”.

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