El Espejo Nro 194
Para debatir y opinar
|
|
| Suscribirte a El Espejo de Argentina y el mundo |
| Consultar este grupo |
martes, 17 de noviembre de 2009
El rechazo creciente a las cúpulas sindicales exige una estrategia consciente de los trabajadores
De vuelta al FMI
En documento secreto, el gobierno confiesa ante las autoridades financieras del G-20/FMI lo que oculta a la sociedad argentina: “Pese a la recuperación, la economía argentina todavía enfrenta importantes desafíos, incluyendo la extensión de la pobreza, el incremento del desempleo y el subempleo, alta inflación y escasez energética”. No dice toda la verdad. Volvió también el déficit. 4700 millones de pesos en los primeros nueve meses de 2009, que serán 10 mil a fin de año. Las provincias suman un déficit de entre 10 y 15 mil millones. Gobierno y congresistas coincidieron también para permitir que los gobiernos se endeuden por cuenta propia. Transar con el FMI y aceptar intereses usurarios... para pagar salarios y otros gastos corrientes. Cuando terminen las transacciones, después de haberle devuelto 10 mil millones de dólares al FMI por una deuda ilegítima e ilegal, y haber pagado muchísimo más por vencimientos normales, el país deberá 180 mil millones de dólares. Y el gobierno tomará más crédito... para pagar deudas. Pagar a costa de hambre y marginalización, para que la deuda siga creciendo. Como desde 1976.
Catalejo: ¡¡ Queremos ver las cartas secretas de Juan Pablo II !!
Juan Pablo II (pseudónimo adoptado por el obispo polaco cuando fue ungido Papa), iba a ser santificado en tiempo récord. A esta altura, ya debía tener el título, pasando incluso por sobre los sabios recaudos de la iglesia, que no sólo no se compromete con los vivos, sino que le cierra el paso a aquellos que no tengan, por lo menos, 400 años de muertos.
Moscú bien vale una misa. Y los servicios prestados por Wojtyla a los poderes centrales (los de aquí, con sede en Washington, no los celestiales), ameritaban la excepción. Pero, ya se sabe, la envidia es como la tiña. Y entre los altos fríos grises muros del Vaticano, tiña no falta.
Joseph Ratzinger masticó madera durante años, desde su cargo de supremo inquisidor y materia gris sobresaliente en el equipo gobernante del Palacio de San Pedro. Él pensaba, planificaba, organizaba, controlaba, actuaba, aniquilaba con mano implacable... y Wojtyla se llevaba las palmas.
Si la venganza es el placer de los dioses, tanto más lo será para los Papas. Ocurre que ahora Ratzinger lleva el nombre de Benedicto XVI. Y aparecieron las cartas de amor. Todo indica que, en su carrera de santo, Karol kaput. (Nadie haga aquí asociaciones aviesas).
La cosa es comidilla de la prensa internacional. Y, por qué no admitirlo, también de esta sección de El Espejo. Reconozcámoslo sin vueltas: ¡¡queremos ver las cartas secretas del papa!!
Pero aclaremos: no las de o para la señora Wanda. Son otras las que queremos ver. Deben estar en algún archivo, sea del Vaticano, Langley, Wadowice, Washington, Varsovia, Managua o Buenos Aires.
Nos interesan las cartas intercambiadas para organizar primero el reemplazo urgente de Juan Pablo I (asesinado, como se sabe, un mes después de su designación); luego para armar la guerra contra la Nicaragua sandinista; más tarde para planificar y llevar a cabo la operación de exterminio, en toda América Latina, de los sacerdotes católicos enrolados en la teología de la liberación. Y, definitivamente, queremos ver la colección completa de su correspondencia con el Opus Dei, organización de la cual era miembro.
Esa cartas deben ser conocidas, además de las que cruzó Wojtyla con su canciller en Washington, el cardenal Pío Laghi, que antes lo fue en Buenos Aires y, en una entrevista con el semanario Time, reconoció que desayunaba una vez por semana con el Director de la CIA durante la guerra contra Nicaragua.
Ah... qué útil para todos -y sobre todo para los católicos sinceros- sería conocer esas cartas conspirativas de odio y muerte. Las de un amor oculto y por definición traicionado, deberían ser respetadas, en consideración al hombre demediado que fue Wojtyla.
Editorial I: Sindicalismo y política
Horas después, el segundo hombre de la CGT, perteneciente a la UOM, le imprimió un contenido diferente al acto proyectado, al acusar a los compañeros de subterráneos de ser “la izquierda loca” y a la CTA de estar a las órdenes “de la IV Internacional”. De esta manera el acto pasaba a ser un instrumento para enfrentar brotes de rebeldía obrera frente al aparato tradicional del sindicalismo. Pero lo que verdaderamente ocurría era que en lugar de ser un medio para defender al gobierno frente a la supuesta amenaza de desestabilización, lo dejaba a éste como rehén. Para colmo, en su diatriba contra la izquierda, primero el hombre de la UOM y luego el titular de la CGT, calificaron a Duhalde como “un gran demócrata”. En ese clima de máxima tensión, durante una actividad pública con dirigentes de la Unión Ferroviaria, Cristina Fernández le pidió a Hugo Moyano allí presente que levantara el acto del 20 de noviembre. Paralizado por la indignación y la impotencia, el secretario de la CGT asentiría luego al pedido. La Presidente salió de esta manera de una trampa circunstancial. Pero detonó los conflictos internos de la CGT, puso en jaque a la totalidad del sindicalismo y agravó así la situación de debilidad estructural de su gobierno. No cabe duda de que la oposición burguesa está alarmada por el rápido deterioro del gobierno. Y de que un sector de ella prepara un recambio de emergencia, eventualmente contribuyendo a la desestabilización. Pero la causa del enrarecimiento del clima no está en una conspiración, sino en la debilidad política del gobierno, que tras perder las elecciones se ha embarcado en la aplicación de un plan de ajuste para afrontar la crisis económica local potenciada por el colapso mundial. Desde aquí defenderemos sin vacilación la continuidad institucional. Contra cualquier intento de desplazamiento forzado del actual gobierno, o contra los planes elaborados en sectores oficiales para adelantar las elecciones. Advertimos sin embargo que la única manera de cerrar el paso a la desestabilización es cambiar el rumbo del gobierno. Fernández debe apartarse del G-20 e ingresar inmediatamente al Alba. Si lo hace, puede buscar el apoyo en la clase obrera, los chacareros y el conjunto del pueblo. Y apelar a la movilización social para impedir todo intento desestabilizador. Pero no a través de las cúpulas corruptas y adocenadas del sindicalismo, sino convocando a la masa popular, para lo cual no hay otro camino que enarbolar un programa de soberanía, drástica redistribución de ingresos y participación democrática de las masas en el debate y la definición del rumbo político. Si no lo hace, la crisis política se agravará. Y en ese sentido cobra toda su importancia el desplante violento de ultraderecha fascista de un sector de la CGT. Al asociarse a lo más corrupto del PJ y la burocracia sindical, el gobierno emprendió un camino suicida. Con motivo del acto fallido para el 20 de noviembre, quedó clara la encrucijada que afronta. Pero también mostró un panorama de riesgo extremo para el activismo de base y los sectores honestos y combativos del movimiento sindical: la cúpula cegetista reapareció como vanguardia armada del imperialismo y el gran capital. En un cuadro por completo diferente, reitera su papel de los años 70. Si el gobierno debe reflexionar sobre el significado de tener semejante base de sustentación, el activo sindical y político debe igualmente sacar conclusiones urgentes.
Editorial II: 17 de octubre, reforma política y coyuntura
Dejemos de lado el hecho de que un Teatro no es el ámbito natural de tal celebración. Y que personajes como Scioli o Boudou (para tomar sólo dos nombres ominosos), no tienen punto de contacto alguno con los ideales que expresaron los trabajadores en 1945. Centrémonos únicamente en el discurso de la Presidente, cuyas palabras no dejan lugar a la confusión: “¿Cuál es el gran desafío que tenemos en este siglo XXI? Tenemos que lograr una reforma política donde los partidos se democraticen en serio, todos, y que sea la sociedad la que se comprometa con estas instituciones básicas de la democracia”. En medio de la más grande crisis mundial que el capitalismo haya conocido en su historia, la tarea histórica del peronismo para el siglo XXI es... ¡¡¡una reforma política donde los partidos se democraticen en serio!!! En las 1938 palabras de su intervención no figuran los términos desocupados, pobreza, excluidos…Tampoco se hallarán las palabras capitalismo, imperialismo, burguesía, crisis. Más aún: tampoco se encontrará la palabra soberanía y está ausente la noción de unión latinoamericana. El veto a la ley de resguardo de los glaciares, la extensión de los contratos petroleros transnacionales y la impunidad de la minería a cielo abierto, muestran la correspondencia objetiva entre palabras y hechos.
Intento de rearticular el bipartidismo
El gobierno ingresó al cenáculo imperialista montado por Washington para afrontar la crisis económica del capitalismo mundial, el G-20. Para eso, naturalmente, ha tenido que desechar la idea de que Argentina ingrese al Alba. Eligió a los imperialistas, contra la unión latinoamericana. Así las cosas, para acompañar las recetas del G-20 en el mundo y aplicarlas en Argentina, es imprescindible cambiar el discurso de los últimos años y regresar al FMI. Por eso no es posible repetir lo de antes ni mencionar el futuro. La maniobra está consumada. Se trata ahora de aplicarla. Para eso es preciso rearmar el desbarajuste político de las fracciones burguesas que vienen a los tumbos desde hace décadas, pero ahora están fragmentadas y desprestigiadas hasta lo inimaginable. Aplicando la receta del G-20, debidamente traducida por la señora Vilma Martínez, embajadora de Estados Unidos que ya actúa como Terence Todman lo hizo en los 90, la reforma política es el intento de dotar al capitalismo local de los instrumentos para aplicar las políticas anticrisis que, como siempre, significan mayor saqueo imperial, más explotación, más pobreza y exclusión. No es siquiera que la Presidenta desee eso. Es algo implacable: en momentos de crisis, o se aplica esa política, o se encara la unidad del pueblo argentino y latinoamericano para tomar el camino de la emancipación. La ley de reforma política es un salvavidas lanzado por el gobierno a la UCR y el llamado peronismo disidente. Según ese plan, las elecciones serán un cerrojo que impedirá cualquier expresión libre y genuina de la sociedad. Trata de armar el imposible bipartidismo. Dificultar al extremo la emergencia de una fuerza electoral con definiciones antiimperialistas. Pero, sobre todo, meter la mano del Estado burgués en los partidos de todo signo, de manera tal que los trabajadores y el pueblo no puedan obrar con independencia. La dictadura hizo esto a sangre y fuego. En medio de la crisis capitalista mundial, el supuesto “capitalismo serio” y “en democracia” no tiene escapatoria. Por eso las opciones son de hierro. No es destituyente colocar en el centro del escenario la verdad. No es destituyente cuando las voces provienen desde quienes defienden el camino de la unidad de Nuestra América, quieren empuñar el programa del Alba y forjar el socialismo del siglo XXI. Y para hacerlo han confrontado y enfrentan a la derecha, es decir a las clases dominantes en su dinámica de hambre y preparación para la guerra. Si a esa voluntad se la aprisiona con leyes, sencillamente se estará empujando a la insurrección del pueblo argentino.
Buenos Aires tendrá su Casa del Alba

Unión Latinoamericana: el 3 de diciembre se realizará formalmente la apertura de la Primer casa del Alba en Buenos Aires, que tendrá su sede en la Av. Independencia 947. El espacio se suma a otros ya en proceso de instalación en toda la geografía nacional, convirtiéndose en un eslabón más para la construcción de la hermandad latinoamericana en el marco del Alba, con eje en la integración cultural. Numerosas vertientes ideológicas y políticas, activistas sociales y grupos juveniles, convergen en esta tarea. Con grupos artísticos de Venezuela y Argentina, y la participación de personalidades de diferentes ámbitos, la inauguración tendrá lugar a las 19 horas y tras las exposiciones de los panelistas se abrirá un debate sobre la realidad regional.
La Casa del Alba de Capital Federal funcionará en una instalación del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI, que incluye varias cooperativas de vivienda), una de las vertientes militantes que confluyen en un conjunto plural y democrático para la fundación de esta instancia de unidad latinoamericana. Por eso El Espejo entrevistó al presidente de esta organización, Néstor Jeifetz. “Estaremos desarrollando tanto actividades de difusión como de intercambio”, dijo a nuestra cronista. “Nos parece clave este espacio. Para nosotros la patria es América y dentro de América los países del Alba están marcando un proceso de transformación profundo, con sus complejidades, pero señalando una perspectiva distinta en Latinoamérica. Fundamentalmente en este contexto de crisis, de agudización de las contradicciones en la región, de las intervenciones directas del imperialismo norteamericano en nuestros países, nos parece que es fundamental seguir construyendo y consolidando la hermandad práctica entre nuestros pueblos”. Esta Casa del Alba permitirá la realización de intercambios culturales, de experiencias sociales y políticas, y los promotores se proponen aprender de conquistas tales como la Misión Milagro (tratamiento de problemas de la vista), la Misión Sonrisa (tratamiento de problemas dentales) y la Misión Robinson (alfabetización), siempre con un criterio ajeno a la comercialización de la salud y la educación. “Sumándonos a otros agrupamientos y contingentes juveniles, desde el MOI tomamos esta iniciativa con mucha alegría”, agregó Jeifetz “esta propuesta de armar casas del Alba de algún modo es una continuidad, casi desde los orígenes del MOI”. En este sentido Jeifetz repasó el trabajo de los últimos años y recordó la convocatoria que hizo en 1990 la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) para conmemorar sus 20 años. “Es una de las experiencias de cooperativismo autogestionado mas importante de Latinoamérica y en esa oportunidad los compañeros invitaron a una serie de organizaciones, fundamentalmente del Conosur. En ese encuentro es que se acordó conformar la Selvip (Secretaria Latinoamericana para la vivienda popular). Desde ese momento, hace ya 20 años, hemos tenido una participación importante y con mucha continuidad en el desarrollo de esa red latinoamericana que nació con tres o cuatro ejes: el primero de los cuales era un eje político, explícitamente el repudio a todo lo que fueron las políticas de privatizaciones de los 90. A partir de esa definición política es la reivindicación de la autogestión, contra de la lógica empresarial, un tema para nosotros básico y en realidad uno de los temas de lucha en Latinoamérica, incluso en los países del Alba, donde todavía es dominante en la temática la lógica empresarial y no la lógica autogestionaria, pero donde en todo caso es un objetivo y una pelea”. De esta manera explicó el largo proceso que hoy desemboca en una confluencia plurar para la apertura de la casa del Alba en Buenos Aires. “En 2006 estuvimos en Caracas con la Selvip, cuando Chávez planteó la construcción del socialismo del siglo XXI. Pero más allá del foro, ese año fuimos a Venezuela básicamente a conocer el proceso venezolano y muy en particular cuál era la organización de hábitat allá. Y tomamos contacto fuerte con los compañeros de los CPU. Entonces, la propuesta de las casas del Alba no es algo ajeno, es parte de la historia nuestra. En el encuentro que hicimos acá en el 2007 justamente revindicamos explícitamente la perspectiva, la construcción de la vía urbana en el marco del Alba. Así que este nuevo paso viene de toda una práctica donde la dimensión latinoamericana para nosotros siempre fue significativa en términos muy concretos”. Esta nueva casa del Alba funcionará con plena autonomía en el edificio de Independencia 947 y como primer tarea se propone un trabajo de difusión esencial: dar a conocer qué es el Alba a toda la ciudadanía porteña. Asimismo, el propósito es conectarse con otras experiencias similares en el resto del país, cada una a su vez como plena autonomía, para encarar tareas conjuntas de alcance nacional.
VII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América: Encuentro histórico del Alba en Cochabamba
Con la participación de los nueve países de Latinoamérica y el Caribe que conforman el bloque integrador -Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Honduras, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, y Venezuela- el pasado 17 y 18 de octubre se realizó en Bolivia la VII Cumbre del Alba-TCP. Los mandatarios suscribieron documentos de trascendente importancia para la región, como la decisión de implementar el Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (Sucre) que entrará en funcionamiento el 1 de enero de 2010. Pero además, se sellaron otra serie de acuerdos que trazan un claro objetivo común para avanzar de manera concreta y profundizar en la región esta alternativa que, cada vez con más fuerza, se proyecta como la respuesta anticapitalista a la crisis que sacude al planeta. Como se expresa en la declaración final “la crisis económica global no se puede resolver con medidas solo de tipo financiero, regulatorio, monetario o comercial. Una crisis estructural requiere de soluciones estructurales. El apoyo que están brindando los países desarrollados a los grandes bancos aumenta la centralización del capital del sector financiero en manos de pequeños grupos, dificultando el control y regulación del sector. Asimismo no existen mecanismos apropiados de supervisión de la gestión de las grandes corporaciones y de las políticas de libre competencia. Por tal motivo, se requiere una profunda transformación de la economía real y no sólo en el ámbito financiero”. “Esta VII Cumbre de la Alba-TCP tuvo una importancia capital. No se trata, por supuesto, de disminuir el valor estratégico que cada cumbre y cada encuentro han tenido, sino que dan constancia de la marcha y de la maduración del proceso de unidad”, expresó el presidente de Venezuela Hugo Chávez. Lo cierto es que Cochabamba dejó por saldo la puesta en marcha de una estructura organizativa ampliamente articulada para que el bloque cumpla con sus grandes objetivos. Estará conformada por una Cumbre presidencial, un Consejo político, un Consejo de Movimientos Sociales, una Comisión política, una Coordinación Permanente y un conjunto de otros organismos que darán a la conducción política del Alba la capacidad de encarar un programa de acción superador, por la magnitud, profundidad y celeridad de sus realizaciones posibles. La Cumbre presidencial constituye la máxima instancia de decisión y orientación política. Sesiona dos veces al año y de manera extraordinaria cuando las circunstancias lo ameriten. El Consejo Político “está conformado por los Ministros de Relaciones Exteriores de cada país miembro” y el Consejo de Movimientos Sociales “es el principal mecanismo de coordinación y participación directa de los movimientos y organizaciones sociales en el proceso de integración”. La Comisión Política está integrada por los Vicecancilleres, se subordina directamente al Consejo Político de la Alianza y es la principal instancia de coordinación y concertación política operativa; en tanto la Coordinación Permanente hace las veces de una Secretaría Ejecutiva, coordina las actividades de cooperación e integración económica y social, para lo cual supervisa, articula y controla los proyectos Grannacionales, proyectos bilaterales y acuerdos, a la vez que promueve que estos ejecuten y desarrollen de manera que cumplan su objetivo de forma exitosa. Este órgano vital estará conformado por los coordinadores nacionales designados por cada país en forma permanente y tendrá a su vez una Secretaría Ejecutiva, la cual se reunirá semanalmente y estará conformada por un secretario ejecutivo, un secretario adjunto, los directores de cada equipo de trabajo, un representante del Banco del Alba y un representante de Petrocaribe.


