El 18 de septiembre se cumplen cuatro años de su desaparición. Testigo clave en el juicio a uno de los represores más sanguinarios del terrorismo de Estado y la represión iniciada en 1975, Rubén Etchecolatz. Su palabra permitió que por primera vez un juez y un tribunal reconocieran la existencia de un genocidio en Argentina.Su nombre está ausente en los salones oficiales. La historia no se congela en el pasado del horror. Continúa en el poder que hoy sostiene los pilares del sistema capitalista, en su rostro neoliberal o en su ropaje productivo.
Este jueves 16 de septiembre, jóvenes secundarios y universitarios, acompañados por trabajadores, trabajadoras y otros sectores de la sociedad marcharán por las calles. Es la otra continuidad, aquélla que nunca han podido acallar.
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