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martes, 23 de noviembre de 2010

G-20: los de arriba ya no pueden


No es una "guerra de divisas", como sutilmente tergiversa la prensa comercial, para ocultar la cruda realidad. Esa guerra no es sino la manipulación de las monedas para llevar a cabo la verdadera confrontación: "la guerra por los mercados".

Los centros imperiales se disputan los mercados porque la crisis capitalista consiste, precisamente, en la sobreproducción de bienes y servicios, para los cuales la demanda global cae cada día más. Se agudiza así la confrontación interimperialista e interburguesa, a todos los niveles.
En Seúl quedó claro que eso ya no es manejable para Estados Unidos. El imperio mayor logró, dos años atrás, arrastrar a un conjunto de países al G-20 para articular la respuesta del gran capital transnacional a la crisis del sistema. Lo logró. Pero aunque todavía continúa manipulando a países de porte menor en función de su propio interés, ya no puede imponer su voluntad a los grandes de verdad en el mundo imperialista.
Washington pierde su hegemonía. Ésa es la novedad que revela la reunión del G-20 en Corea del Sur. Y la pierde al compás del debilitamiento de su economía, que ahora explícitamente sale a pelear mercados... ¡en China, Japón y exangües ex "tigres asiáticos".
Y mientras lleva a cabo esa embestida, la Casa Blanca anuncia feroces ataques a los trabajadores estadounidenses.
En ese cuadro, la gran pregunta es si los gobiernos de Argentina y Brasil, que en 2008 acudieron al llamado de George Bush, luego renovaron su adhesión con Barack Obama y, con esa conducta, hirieron malamente a Unasur y restaron una contribución que pudiera haber sido decisiva para dar una respuesta diferente a la crisis capitalista, continúan amarrados al enloquecido carro de guerra imperial.
El problema principal no es que la Presidente, en lugar de viajar en el avión oficial, haya alquilado una nave suiza al costo de medio millón de dólares para "ahorrar tiempo de viaje". Claro que eso es un problema. La austeridad debería ser una conducta obligada en un país donde hay tantas carencias. (Aparte, un desperfecto hizo que ni siquiera se ahorrara el tiempo de vuelo, y la comitiva llegó retrasada a la reunión). Pero el verdadero punto que el país debería discutir es la inmediata ruptura de Argentina con el G-20; la ruptura con el plan imperialista de salvataje capitalista; y el fortalecimiento de Unasur y el ingreso al Alba, para llevar adelante una respuesta antimperialista y anticapitalista al colapso del sistema.

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